Nota curiosa: Muchos pescadores utilizaron originalmente al
Labrador para asistirlos en la tarea de traer redes; el perro asiría los corchos flotantes en los extremos de las redes y tiraría de ellas hacia adentro. La primera referencia escrita conocida del Labrador data de 1814 en "Instrucciones a los jóvenes deportistas". En 1823, Edwin Landseer pintó un perro negro con las marcas blancas tituladas "Cora, una perra de Labrador", momento en el cual parece que la raza ya fue firmemente establecida, con varios de la nobleza poseyéndolos o criando antes de fin de ese siglo. El primer labrador amarillo
documentado, fue aquel que fue nombrado Ben de Hyde, y que fue llevado en 1899.